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Estimada/o lectora, lector de la Comunidad del
ICEMD,
¡Bienvenido al 2008 y a la nueva publicidad
que requerirá para tener éxito con
sus consumidores! ¿Recuerda?, estábamos
escuchando estas semanas en este espacio los visionarios
comentarios del fundador y copropietario de la
agencia suiza de comunicación, Jung von
Matt/Limmat, Dominique von Matt, extraidos de
la también publicación suiza, GDI
Impuls.
Para von Matt, con la fragmentación de
las audiencias no disminuye el papel de las agencias
de publicidad según el lema “targets
más pequeños, presupuestos más
pequeños”. Lo que sí pasará,
según dice, será que el channel
planning ganará en peso. Y aquí
llega también la corrección del
gigantesco error que el sector cometió
hace 24 años. La escisión de las
agencias de medios. En aquel momento se delegó
totalmente la selección de los canales.
Se hizo desde una óptica del comprador
para tener más poder frente a los medios.
Hoy vemos que fue una decisión corta de
miras porque el paisaje de medios se ha desarrollado
y ya no es tan simple. En el actual mundo de medios
ultra fragmentado la selección del canal
es muy, muy compleja y debería estar mucho
más cerca del asesoramiento estratégico
y del proceso de creación de una campaña.
Para mí es evidente que hay que volver
a integrar las agencias de medios, dice este sabio
de la nueva publicidad, con argumentos irrefutables.
El trabajo de las agencias ha cambiado radicalmente.
Hoy nadie busca una idea para una campaña
en televisión o prensa/revista. En vez
de esto lo que hacemos es desarrollar ideas neutrales
en cuanto a los medios que puedan ser adaptadas
por las RRPP, eventos, marketing directo, online
y publicidad. Aquí se produce el gran corte.
En cuanto a los “profetas del hundimiento
de las agencias y el final de la publicidad”:
no cree que la comunicación de masas haya
muerto o que tengamos que cambiar hacia una comunicación
one to one. Esto era un tópico más
de la new economy. No olvidemos otra de las funciones
básicas de la marca que tan bien cumple
la comunicación de masas: su función
como símbolo tribal para la autodefinición
del consumidor de hoy. En este contexto es importante
llegar a personas que no utilizan esa marca. Mi
vecino tiene que saber lo que pensar de mí
si conduzco un coche concreto. Claro que hay que
incluir a mi vecino de piso o colega de trabajo
en la comunicación de esa marca para que
yo como consumidor pueda definirme a través
de la misma. Y yo tengo que ir sobre seguro para
que reciba ese mensaje. Y esto no funciona con
la comunicación del one to one.
Claro, ¿y cómo medimos bajo estas
condiciones la accesibilidad? ¿Cómo
vemos si la campaña fue buena? La coronación
es la reacción del consumidor. Quizás
no en forma de una compra. Aún. Pero sí
con la solicitud de informaciones extras. De nuevo
los canales se entremezclan en su juego. La publicidad
clásica es el detonante de la interacción
en otros canales, desde la Web al móvil.
La actual discusión sobre nuevas herramientas
se parece a los libros de receta para cocinar
con nuevas cacerolas, pero viejos ingredientes.
Las leyes de percepción no cambian de la
noche a la mañana. Otro cantar es lo que
hacemos con las estrategias. Si las aplicamos
a los nuevos canales no es un sencillo “más
de lo mismo”. Ideas como utilizar la paja
empaquetada en los campos como superficie publicitaria
son totalmente nuevas. Es el “uso de guerrilla”
de la propiedad privada para fines publicitarios.
Nuevos enfoques nacen también con el objetivo
de penetrar los canales de content cuando colaboran
medios clásicos y agencias de comunicación
o cuando se entró en Second Life.
Pero sí, muchas marcas no tienen aún
muy claro cómo tratar con los nuevos canales.
De qué me sirve gritarle al consumidor
con mensajes como suele hacer la publicidad clásica.
Hay que fascinarle. Como lo consiguen algunos
muy bien en YouTube. Pero sin la tontería
que vimos en Second Life y que consistía
en darse como empresa en las espaldas y decir
“qué innovadores somos, estamos presentes
en Second Life”. Con esto lo único
que consigue el consejero delegado es distinguirse
durante el consejo de administración, pero
al final en el mercado no mueve nada. Por el contrario,
las visitas son un buen indicador para el entusiasmo
que la publicidad puede desencadenar. La publicidad
en la web 2.0 compite ahora directamente con contenidos
de programa y no solo entre iguales. El nuevo
modelo es Hollywood.
Vemos dos tendencias: los consumidores saben
muy bien cómo funciona la publicidad y
la perciben como tal. La segunda, que surge potencial
de conflicto cuando la publicidad penetra donde
los usuarios han creado un refugio para ellos
mismos. Aunque, no siempre es así. Por
suerte, los consumidores no son siempre tan ideológicos.
Al final, sólo se trata de calidad: acepto
lo que me mueve, lo que me fascina. Rechazo lo
que me grita y aburre. Por eso la eterna discusión
sobre el product placement es errónea.
Los estudios muestran que ningún consumidor
se molesta por películas de product placement.
¿O es que hay alguien que quiere que James
Bond conduzca un Tata? Las marcas forman parte
natural de día a día que retrata
una película o videoclip. La única
pregunta al final es: ¿fue una peli buena
o aburrida...? Muy bueno también el product
placement a la inglesa, cuando en la última
película preguntan a James Bond, “¿es
un Rolex?” Y éste contesta: “No,
un Omega”. Esta forma es divertida. Gusta.
El problema no es tanto el product placement.
Pero sí que pegue en la película.
Los consumidores lo discuten hoy en día:
que James Bond en su nueva peli conduzca un Ford
ha molestado mucho, con duras reacciones en la
Web 2.0. El mensaje es claro: tenemos que ocuparnos
más de la cuestión de cómo
y dónde se escenifica una marca. El hecho
de que debe escenificarse no es un problema para
la mayoría de los consumidores de hoy.
Tema aceptado. Y con ello, columna finalizada.
¡Por hoy!
Javier Piedrahita
Columnista de la Comunidad ICEMD
Director del portal MarketingDirecto.com
javier@marketingdirecto.com
Columna realizada por Javier Piedrahita en exclusiva
para la Comunidad Web ICEMD
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