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Estimada/o lectora, lector de la Comunidad del ICEMD.
Vamos ya por fin y con este pequeño retraso
por motivos de actualidad con la expedición
postverano al país del marketing 2.0. ¿Recuerda
que en julio, en mi última columna antes
del merecido descanso veraniego (qué lejos
parecen ya esas relajadas tardes de calor y sabor
veraniego frente al “incómodo frío”
que ahora traen las fuertes turbulencias financieras
y económicas que vivimos estos días...),
les comentaba que los consumidores en vez de confiar
en el comerciante confían cada vez más
en el consejo de otros clientes? Citando el estudio
del Instituto Suizo Gottlieb Duttweiler, denominado
“Confianza 2.0”, realizado por Karin
Frick y Mirjam Hauser y publicado en la revista
GDI Impuls. Permita que enlace hoy, octubre 2008,
con este estudio tan directo y revelador que nos
muestra en absoluta primicia española cómo
los consumidores dan más y más la
espalda a las informaciones del comerciante, del
fabricante, de los medios y de la publicidad.
No es muy difícil, leyendo esto y conociendo
a los medios bastantes vendidos del sector nacional,
que usted estas cosas sólo las escuche
y lea en profundidad en espacios libres, plurales
y abiertos. Como este mismo, por ejemplo. Cosa
que tiene su valor y que todos deberían
de agradecer en tiempos de reorientación
e inestabilidad donde no prima precisamente la
transparencia y se notan intentos de manipulación
por algunos, guiados siempre por sus intereses
más particulares. Pero, vamos allá
que hoy está usted de “suerte informativa”:
Según las dos autoras, vivimos tiempos
en los que sofisticadas bases de datos cuyo uso
es habitual a la hora de realizar comparaciones
rápidas en sistemas complejos y estructuras
de precios, permiten cambiar con facilidad entre
un operador móvil y otro. La conocida estrategia
de las operadoras de atar al cliente mediante
una impenetrable selva de servicios y modos de
facturar, suele acabar cada vez más en
fracaso. Según la encuesta del Instituto
citado, basada en nueve criterios muy concretos
a la hora de comprar, la influencia de expertos
y organizaciones independientes (tipo en España
las valoraciones y comparativas de nuestras asociaciones
de consumidores en prensa, TV y sus propias revistas
mensuales) es muy grande. Pero también
destaca cómo además el consumidor
aprovecha cada vez más la posibilidad de
conectarse en internet para intercambiar experiencias.
A la vez que ignora más y más la
información de comerciantes, fabricantes,
medios y publicidad.
El estudio muestra claramente cómo avanza
el long tail de la confianza. ¿Recuerda?
La teoría del redactor jefe de Wired, Chris
Anderson, según la cual el principio de
Pareto, que domina en el comercio (la regla famosa
del 80/20) se diluye en una variedad enorme de
nichos online. Con consecuencias que van mucho
más allá del comercio con productos.
Una vez que abandonan el pisoteado camino del
mainstream (el cómodo que siguen todos),
los consumidores comienzan a cogerle el gusto
a lo distinto, extravagante y difícil de
conseguir. El gigante del comercio online Amazon
factura ya mucho más con una enorme cantidad
de productos distintos y que se venden en pequeñas
cantidades que con sus bestsellers en ventas.
Amazon sale ganando con personas que encuentran
sus productos deseados con mayor facilidad en
los nichos del mundo online. Descubriendo que
sus gustos no son tan del promedio como estaban
obligado a creerlo en los tiempos del marketing
de masas.
Si miramos el diagrama que presenta el estudio
vemos en la zona superior, donde se sitúan
los ganadores de la confianza y de la cercanía
personal al consumidor, de arriba abajo, a amigos,
expertos, médicos, institutos tipo OCU
Compra Maestra, valoraciones en internet, sites
informativos en la red, familia, libros de consulta.
Por debajo, en la zona de menos confianza y de
menos cercanía personal se encuentran los
medios clásicos, el comercio y fabricante
o marca y al final, muy triste esto, la publicidad...
No sólo vivimos en estos tiempos una crisis
financiera-económica, sino que una clarísima
crisis (¿irreversible?) de confianza en
la comunicación comercial. Algo lo suficientemente
grave como para que se tome en serio el problema,
se actúe con urgencia y entre todos los
actores como lo hacen gobiernos de todo el mundo
con la actual crisis. Pero aquí, o no pasa
nada, o no quieren ver y reconocer la durísima
realidad o no saben qué hacer y ponerse
de acuerdo o se sigue mal informando y distrayendo
al personal. ¡Increíble!
Tenemos que concienciarnos de una vez por todas
que los tiempos del mercado clásico de
masas en los que con ayuda del fuego militar disparabas
en todas direcciones tu munición marketiniana
para colocar un número pequeño de
productos en los hogares, en gran cantidad, se
ha sobrevivido. En el mundo offline vemos ya hoy
cómo surgen tiendas especializadas como
setas que hacen su buena facturación gracias
a las nuevas ganas por consumir lo extraordinario.
En los nichos online el consumidor comienza a
encontrarse con semejantes, con los que puede
conversar e intercambiarse. Buscando información
se crean conversaciones. Y de las conversaciones
surgen mercados. Como los medios masivos están
desaprovechando y pasando de lado estos nuevos
círculos de conversación, los consumidores
han comenzado a crearse sus propios contenidos.
¿Qué otro remedio les queda ante
tanta ceguera por los que mandan aún, que
ya no por mucho, en esos medios de siempre?
Millones de blogeros tocan en todo el planeta
cualquier tema imaginable. Cientos de miles comparan
en foros de la web las prestaciones y precios
de los ofertantes. Decenas de miles ofrecen su
propio contenido de entretenimiento en forma de
videos en YouTube, libre de publicidad, para todos
aquellos espantados por TV´s que no les
dicen nada y sólo les bombardean con publicidad
que no quieren ver ni aguantar. Cuanto más
está la gente conectada en red, más
exclusivo se vuelve su gusto. Al igual que al
usuario de internet en el long tail se le abren
las posibilidades de elegir productos diversos,
aumenta la cantidad de contactos de los que dispone
para el intercambio de informaciones, experiencias
y detalles sobre los precios. Los nichos de producto
animan las conversaciones y con ello reaniman
de paso a sus propios mercados. Más y más.
Servicios de recomendación que deben crear
confianza, como el de Amazon (“clientes
que han adquirido este producto también
han comprado...”) o de eBay (valoraciones
de los vendedores) tan sólo nos indican
la dirección de todo esto: son como plataformas
del mercado de masas. Únicamente vías
unidireccionales, sin posibilidad real de dialogar.
Que es justo lo que busca la gente en los nichos.
Pero aquí lo tenemos que dejar por hoy.
Queda por hacer la maleta para acompañar
en pocas horas a nuestros amigos Joost Van Nispen
y Enrique Benayas (responsables máximos
del ICEMD y de su Comunidad) a su Spanish Track
en la DMA 2008 en Las Vegas. ¿Quién
sino le va a informar de lo que allí se
hablará? ¿Quién iba a mostrarle
sin coste alguno, por si no pudo ir, los vídeos
con los keynote speakers del marketing “made
in USA”?
¡Nos vemos pronto devuelta! ¡Aquí
mismo!
Javier Piedrahita
Columnista de la Comunidad ICEMD
Director del Portal MarketingDirecto.com
javier@marketingdirecto.com
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