Estimada/o
lectora, lector de la Comunidad del ICEMD,
Gracias por la buena acogida de esta nueva columna
en este (para mí) nuevo espacio de divulgación
sobre temas de marketing que es la Comunidad del
ICEMD. Hace dos semanas le invitaba desde aquí
a una apasionante ruta de descubrimiento denominada
“Mapping Marketing 2.0”. Como decía
en aquel momento prefiero intentar explorar el
nuevo continente del marketing con ayuda de renombrados
visionarios y usuarios de la web 2.0, con expertos
líderes económicos, directores de
marketing y publicitarios, todos ellos a citar/traducir
de la revista GDI Impuls, especial verano 2007,
y así realizar un mapa de ese “nuevo
marketingland”.
Hoy me gustaría citarle lo que dice en
GDI Impuls nadie menos que el ex chief scientist
del mejor ejemplo comercial que conocemos en la
era web 2.0, Amazon.com, el alemán Andreas
Weigend, sobre la comunicación de hoy.
Según Weigend cada día es más
difícil cambiar puntos de vista en el consumidor
gracias a la comunicación, ya que vivimos
en un mundo de continuous partial attention: constantemente
somos bombardeados con algo. Las unidades de la
comunicación son ahora más pequeñas.
Y su velocidad ha aumentado bastante. Antes escribías
una carta y mientras ésta estaba de camino
tenías tu tranquilidad. Pero hoy muchos
diálogos parecen más bien un juego
de ping pong en tiempo real. Existen dos formas
de comunicarse: al enviar una noticia obtenemos
un open loop feedback, es decir un envío
sin destinatarios definidos con la simple esperanza
de obtener reacciones. Justo lo contrario es el
closed loop en el que usted tiene contacto constante
con el destinatario. La comunicación hacia
el mercado siempre era un sistema tipo open loop.
Incluso en la web 1.0. Hoy todo es dinámico,
va hacia adelante y atrás. No es cierto
que la atención sea un recurso limitado.
Se puede producir.
Según este ex Amazon, la mayoría de los marketeers
se sienten perdidos ante el desarrollo hacia el
closed loop. En publicidad hay un grupo de profesionales
excelentes que lanzan mensajes comerciales muy
elaborados y planificados pero sin tener más posibilidades
de influir sobre estos. Esto antes era comunicación.
Hoy en día es algo radicalmente distinto. Muchas
empresas entienden como comunicación algo unilateral,
no un ping pong. Pero es más que dar el paso de
la comunicación de un solo camino al diálogo.
Por primera vez podemos quedarnos tan sólo en
escuchar. En el triángulo de la comunicación entre
negocio y consumidor se puede ahora escuchar el
intercambio de información entre los propios clientes.
La conversación entre los tres puntos del triángulo
es algo cualitativamente muy distinto al simple
envío de mensajes de arriba hacia abajo. Sobre
todo porque los contenidos de las marcas ya no
se hacen sólo arriba. Pueden producirse en cualquier
lugar del triángulo.
¿Que si se puede dirigir este proceso? Muy limitadamente.
En mi caso personal, la mayoría de lo que leen
mis estudiantes viene de amigos y conocidos. Influenciarles
es difícil. Las empresas deben concentrarse en
las condiciones de salida e intentar encontrar
algo que produzca resonancia y que se multiplique.
Si consigues esto, la web se convierte en un gigantesco
multiplicador. Pequeñas olas se convierten en
un huracán. En el viejo mundo esto no lo conseguías
ni con un spot en la Superbowl. Este proceso de
bola de nieve que crece y crece es radicalmente
nuevo. La gente de pronto se da cuenta de lo que
significa tener feedback. Otra estrategia es la
creación a conciencia de plataformas en las que
este tipo de efectos son posibles. Con peldaños
del involvement, de la participación, que son
los fundamentos de este tipo de plataformas. Y
Weigend nos ofrece su modelo: en la base de la
pirámide (plataforma) están los datos (recogida,
análisis, data mining; como vemos, pura ciencia
del marketing directo de siempre). Le siguen los
instrumentos para experimentar (instrumentos para
A/B tests, diseño de encuestas al cliente). Luego
la participación (compartir, participar, blogs,
críticas, comentarios, del.icio.us). Entonces
la interacción (intercambio con otros, descubrirlos
vía YouTube, MySpace, Flickr, LinkedIn). En la
punta tenemos la option of community. Es sólo
una opción, porque la creación de una community
es la coronación. Sin garantía de que ésta se
alcance. La simple interacción de personas (clientes)
no significa conseguir una comunidad.
Y es que las comunidades de hoy se diferencian
de las viejas tanto como el significado del concepto
one-to-one marketing. Antes el mensaje iba de
la empresa al individuo. Hoy el cliente habla
con otro cliente. Esto es lo que define una comunidad.
Si juntamos todo esto con el marketing 2.0 estamos
ante una revolución, un cambio de paradigma. Si
hoy te quieres informar sobre un nuevo coche,
la relación con su fabricante es mucho más endeble
que la red de conexiones que nos presentan Google
o Yahoo. Claro que en los resultados encuentras
el link a BMW, pero también muchas más a communities
y foros como por ejemplo la página tan popular
y atractiva www.Motor-Talk.de.
¿A dónde te diriges entonces? Antes las empresas
tenían a alguien contratado que difundía informaciones
y contestaba a las consultas. Hoy esto lo hacen
clientes interesados. Y esto sí es una revolución.
Esto coexistirá con el marketing de masas. Que
en nuestro día a día sigue encontrando lugares
desde donde nos puede bombardear. Sea en el autobús,
metro, taxi, ascensor o como en China, donde Focus
Media está introduciendo elegantes pantallas planas
en los restaurantes que sin pausas muestran spots
publicitarios a tan sólo medio metro de cada cliente.
Como vemos se seguirán encontrando nuevas formas
de servirnos mensajes comerciales masivos frente
a los que no podemos escapar. Algo que sólo funciona
en el día a día donde la publicidad se percibe
muchas veces como molesta. En la web 2.0 sin embargo
hay que entender en qué situación se encuentra
el destinatario para que acepte nuestra publicidad.
La llave de la web 2.0 es el self selection. Es
el cliente quien busca de forma voluntaria informaciones
sobre, por ejemplo, coches. Esto crea una actitud
mental muy distinta a si está sentado en un restaurante
y no quiere pensar en coches. La “selección propia”
permite a los anunciantes la búsqueda definida
de consumidores aptos para acoger. El próximo
paso sería el de ofrecerles algo a cambio de su
atención. Esto es la “economización de la vida”.
El mundo va en esta dirección. Empresas de behavioral
targeting como Nugg.ad
nos muestran en un primer paso que nuestra atención
tiene un valor. Que la interrupción de la publicidad,
por ejemplo en nuestra esfera privada en un restaurante,
produce costes. Llega el momento en el que el
consumidor desea ser pagado por los costes que
le producen estas molestias. Por el momento no
podemos escapar a la publicidad ni dejarnos pagar
por ella. Gracias a nuevos medios de comunicación
hasta llegar al GPS en el móvil, podremos ajustar
nuestras preferencias muy pronto por nosotros
mismos. ¿Ejemplo? Me cito con alguien para una
cena agradable. No deseo interrupciones publicitarias.
Otra cosa si se trata de una de esas comidas a
veces algo aburridas de negocio. Allí si puede
que prefiera la publicidad a ninguna distracción.
La atención no es un recurso limitado. Se puede
producir. Cuando las cosas se saben hacer bien
y sobre todo cuando las personas pueden incluirlas
en lo que hacen.
¿Se da usted cuenta escuchando a este sabio del
nuevo marketing 2.0 cuánto está cambiando todo,
cuánto va a cambiar aún? Nos estamos preparando
para ello. Justo aquí, en este espacio, en esta
Expedición Mapping Marketing 2.0. Seguimos en
15 días. Le espero. Sólo aquí.
Javier Piedrahita
Columnista de la Comunidad ICEMD
Director del portal MarketingDirecto.com
javier@marketingdirecto.com
Columna realizada por MarketingDirecto.com en
exclusiva para la Comunidad Web ICEMD
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